martes 28 de junio de 2011

Participa en el grupo “Stop cláusulas abusivas con los fotógrafos”

PENDÓN, POLICÍA, PÁRROCO


Corpus en Toledo. Entre otras, fotografío a la portadora del pendón de una hermandad con un nombre sugerente… ”Adoración Nocturna Femenina Española”. ¿Por qué precisamente se ponen a rezar a estas horas y por qué tienen que ser solo mujeres? - me preguntaba. Y estaba tan tranquilo, imbuido en mis reflexiones, cuando un policía nacional con malas maneras y bastante prepotencia me apartó de la puerta principal, a pesar que andaba acreditado… “Es que los polis han venido de Valladolid” - comentó un colega para apaciguar mi desánimo. Por culpa del funcionario me perdí una grandísima foto que ví delante de mis narices a continuación. El policía se puso delante, a propósito, para impedirme trabajar. Me consuela, al menos, que pago una parte de su salario con mis impuestos.


Luego fui a un museo. Como en la mayoría, no saben/no contestan/no tienen ningún tipo de pase para la prensa. Me quejo de que voy a tomar unas fotos que servirán para promocionar su chiringuito y encima, tenga que pagar para acceder. “¿Para quién trabajas? ¿Para National Geographic? Estos me caen bien. Como los de la Razón, El Mundo y el ABC, que cuentan las cosas como son… si vinieras para los otros no entrabas ni en broma”. Me dejó pasar y me consolé pensando que parte del sueldo de este funcionario y el mantenimiento de esas instalaciones se están pagando con mis impuestos.

Al día siguiente, Santuario de Guadalupe, en Extremadura, contrato leonino incluído: toca pagar (una “donación voluntaria”) por tomar fotos, luego regalarlas con derechos indefinidos y, encima, comprometerme a publicar estas imágenes una sola vez. Pero me consuela que con el dinero de mis impuestos, el Gobierno aportará un montón de millones a la Iglesia.

¡Qué bueno que los museos, los edificios religiosos, los monumentos públicos, las fuerzas del orden… nos puteen! Que hagan suyas nuestras fotos... Total, para lo que les va a costar... ¡Si ya están hechas! Todo facilidades para que podamos trabajar y abonar más impuestos que alimenten a esa pandilla de extorsionadores.  Me viene a la mente la frase de Oriol Alamany "Si no quieren pagar por ellas, es que no las valoran".

Y como me gustaría saber de primera mano otras historias de este tipo, me he dicho: “Pues nada Tino, abre un grupo en el Face Book: “STOP CLÁUSULAS ABUSIVAS A LOS FOTÓGRAFOS” a ver qué pasa". Os invito a que contéis en él las arbitrariedades que os hacen para que todos podamos reir las ocurrencias de tanto necio. Ya veremos qué hacemos más adelante con vuestros testimonios. En dos días 400 personas se han afiliado, entre ellos muchos fotógrafos de referencia. Difundir una plataforma donde queden testomoniadas las arbitriaridades.

https://www.facebook.com/home.php?sk=group_212370502141521#!/home.php?sk=group_212370502141521


miércoles 22 de junio de 2011

Cristina García Rodero, Javier Bauluz, José Benito Ruiz y el que suscribe

WITH A LITTLE HELP FROM MY FRIENDS


¿Os acordáis de la canción que popularizó Ringo Starr? Pues bien, José Benito Ruíz y su equipo reunieron a unos cuantos amigos en Murcia para conmemorar la entrega de los premios FOTOCAM-2010. Puesto que se trata de un concurso de naturaleza, allí estuvo Colin Finlay, presidente del Wildlife Photography of the Year, Armando Maniciati, su homónimo de Asferico, Paco Membrives, el entrañable director (y lo que se tercie) de Montphoto y Jorge Sierra, autor del tercer tomo de la colección FotoRuta, también premiado en el certamen. Me dejo más gente en el tintero, pero ahí estábamos todos para debatir sobre un montón de temas y ver expuestas las imágenes ganadoras... aunque cada uno se las miraba a su manera, claro.


Cristina García Rodero nos proyectó varios audiovisuales a lo largo del día y se ganó al público con su tono desenfadado y cercano, como es ella, aunque no exento de crítica y de dramatismo cuando el tema lo merecía. En este sentido gustó mucho su multimedia sobre Kosovo, sin desmerecer a Maria Lionza, Cuba o el sublime “Entre el Cielo y la Tierra”.

Por la tarde la reunión concluyó con un debate sobre la Fotografía Social a cargo de los cuatro fotógrafos que abrimos esta entrada. Javier Bauluz presentó una vez más el proyecto “Periodismo Humano” con una seria advertencia: si los internautas no aportan -aunque sea un euro a la semana- para pagar a los periodistas y a los fotógrafos, posiblemente tendrán que cerrar. La información cuesta dinero. Parodiando a Kennedy concluyó “no pienses lo que Periodismo Humano puede hacer por ti, sino en lo que tú puedes hacer por Periodismo Humano”.



Cristina y yo incidimos sobre algunos temas económicos que afectan directamente a la profesión. Sobretodo por los caraduras que deciden utilizar nuestro trabajo sin pagar nada a cambio (“pero que más quieres… si te haremos publicidad”) aunque la Rodero, después de lo bien que lo pasamos todos durante la jornada, se despidió como la señora que es, resumiendo el motor de su trabajo “Me encanta el comportamiento humano y por eso lo he aguantado todo”. Y precisamente por esto no está dispuesta a claudicar ante los vampiros de imágenes que nunca tienen presupuesto para pagar las fotos. No perderos esta entrada de Maria Rosa Vila.

Y en cuanto a mí, no me extiendo porque conocéis de sobra mis opiniones. Solo deciros que el taller de tres días que organiza el Centro Andaluz de Fotografía está lleno y que quedan unas pocas plazas para el viaje fotográfico a Sri Lanka la primera quincena de agosto. Como los dos son largos, ya tendremos tiempo de departir sobre lo divino y lo humano… o sobre el Cielo y la Tierra, que diría Cristina con más propiedad. Os dejo un minuto con ella y con Benito, que algo se pega cuando se les escucha...

video


miércoles 15 de junio de 2011

De donde las ballenas

EL SOL DE MEDIANOCHE Y EL CAPITÁN TRUENO


Tintín me fascinó cuando tenía unos diez años y no había más que una cadena de televisión en blanco y negro y una biblioteca infantil en el parque de la Ciudadela de Barcelona para inspirarse en personajes míticos. También estaban los comics, a los que antes llamábamos tebeos. A mí me gustaban casi todos, especialmente el Jabato, pero prefería a Sigrid, la novia del Capitán Trueno, y no a Claudia, la consorte romana del guerrero íbero. Sobretodo porque era rubia, era nórdica y procedía de un reino cuyo nombre evocaba aventura: la isla de Thule.


Por esa razón agradecí a la revista VIAJAR la oportunidad de fotografiar Noruega. En junio, el fenómeno del sol de medianoche propicia una luz eterna, unas puestas de sol inagotables a las dos de la madrugada y una atmósfera diferente de las canículas mediterráneas. Me acompañó el periodista Oriol Pugés que, tan pronto bajó la guardia, acabó vestido de Capitán Trueno en el Museo Vikingo. También encontramos una camarera simpática y la nombramos por unaminidad princesa de Thule. 

En mucho lugares públicos de Noruega internet es gratuito. No solo en todos los hoteles que estuvimos, sino incluso en los aeropuertos. Me da vergüenza que en España los hoteles caros cobren por este servicio. Y otra diferencia: en los museos que visitamos, al identificarnos como periodistas, no solo nos invitaron a entrar gratis (algo que daban por supuesto) sino que los empleados solían hacer comentarios positivos ante la posibilidad que la revista recomendara la institución que les proporciona sustento. Igualito que aquí.

En Noruega, por cierto, la tasa de paro es muy pequeña. Están a las antípodas de España. No solo por su posición en Europa sino por sus planteamientos económicos y sociales. Ya sería hora que, a quien corresponda, que cantaba Serrat, tomara nota de su manera de hacer las cosas, en lugar de enriquecerse a costa del contribuyente. Yo también estoy indignado, aunque deploro la violencia de los grupos antisistema que se cuelan entre los pacifistas, como pasó ayer en Barcelona.

La crónica de este viaje aparecerá próximamente en VIAJAR, pero me gustaría compartir algunos momentos especiales. Nos movimos por el archipiélago de las Lofoten y de las Vesterale aprovechando el sol de medianoche (otro viejo anhelo de juventud). Las casitas granates y anaranjadas, los grandes espacios naturales encima del Círculo Polar Ártico, el placer de la pesca fácil y, sobretodo, el avistamiento de ballenas, son algunos de los momentos que estoy seguro Oriol explicará con todo detalle cuando salga a la luz, en agosto o septiembre, este reportaje.


Prometo avisaros para que veáis de primera mano la isla de Thule, la patria de la rubia belleza nórdica que acompañaba al Capitán Trueno en sus aventuras.

jueves 9 de junio de 2011

Historias de Telefónica

MÁS SOBRE LA PIEL DE TORO


A pesar de lo que diga Alierta y de las tradicionales indemnizaciones millonarias que suelen cobrar los altos cargos de la empresa que dirige, entre seis y ocho mil personas se rumorea que despedirá la Compañía Telefónica. Existen argumentos a favor y, por descontado, una montaña (por lo menos entre seis y ocho mil) en contra.

Yo solo quiero constatar un detalle. Las estadísticas de los últimos seis días de mi viaje por España: noche en Barbate, en Ronda, en Sevilla, en Mérida, en hoteles de dos y tres estrellas. Todos con Wifi, pero en ninguno funcionaba. Desde Aracena escribí la entrada de la semana pasada y hoy, en Trujillo, por fortuna, también tengo Internet.

Lo más preocupante ha sido escuchar  la resignación de la gente ante esta situación: "No, es que las paredes son muy gruesas y la señal se pierde..." o "no, en este barrio (en el corazón de Sevilla) lo normal es que venga y se vaya..." o "no, es que el repetidor falla..." o "el modem hay que resetearlo cada dos por tres" y, la más frecuente: "esto debe ser su ordenador". 

En un Parador Nacional de cinco estrellas, el recepcionista, cuando le comenté que necesitaba la clave de acceso a la WiFi, me contestó: "A mí no me pregunte de esas cosas, porque no tengo la menor idea. Hable con el chico de las maletas..."

A mi me parece que una conexión económica, fiable y rápida es fundamental para que salgamos adelante. No sé si con los despidos conseguiremos este objetivo. Vista la tecnología que encuentro en mi viaje, no veo muy claro el futuro de este país... y quizás con ocho mil técnicos menos.

sábado 4 de junio de 2011

¿Tenemos lo que nos merecemos?

CON LA INOPERANCIA HEMOS TOPADO...


Sí, ya sé que muchos sois personas inteligentes y veis las cosas como yo. Pero no son fáciles. El problema está cuando los que mandan, que suelen cobrar un sueldo inversamente proporcional a su talento, no se enteran.

Escribo en caliente y cabreado. Muy cabreado. Nuestro pobre país se sustentaba sobre dos patas principales: el tocho y el turismo. Del primero hay poco que hablar ya. Quizás ver qué hacemos con esos jóvenes que dejaron los estudios atraídos por sueldos superiores a cinco mil euros al mes y ahora no tienen ni trabajo, ni formación, y están hipotecados hasta los orejas.

Pero, por lo menos, el turismo es una oportunidad para salir adelante. Dada la conflictividad de muchos países del Mediterráneo, se está desplazando en masa a España. Y aquí es donde creo que quizás tenemos lo que nos merecemos.

Fotografío para un tema de promoción turística que lo verán millones de personas, en docenas de países. Pues bien, llego a los lugares emblemáticos españoles, me identifico, muestro mis acreditaciones profesionales, les explico la repercusión que tendrá lo que haga, solicito permiso para tomar una foto y… ¡ya la he cagado! Aparecen el o la inútil de turno.

Normalmente la conversación gira en estos términos:

-¿Prensa? No. Aquí no damos facilidades. (Es penoso porque en la mayoría de museos y lugares representativos del mundo, incluidos Irlanda, Italia, Grecia y Portugal, disponen de entradas de libre acceso para los informadores). No tienen nada que perder y saben que es publicidad gratuita para ellos.

-Bueno –contesto ¿Puedo entrar pagando?

-¡Ah! ¡no!. Usted tiene que solicitar un permiso por escrito, por lo menos con dos días o tres días de antelación…

En ocasiones, hay lugares donde permiten a los visitantes tomar fotos. Veo a los turistas cámara en mano, registrando cada rincón e insisto:
-Es igual, mire, yo pago la entrada y aquí paz y mañana gloria…

-¡No, no! ¡Es que usted no puede tomar fotos porque las va a vender y se enriquecerá a nuestra costa…! Ya estamos. La aguda visión comercial que nos caracteriza. Que vean millones de personas el lugar no es relevante. Que alguien me pague 50 € por la foto, ahí sí duele.

A veces, si contacto de un día para otro, los resultados suelen ser aun más patéticos. Te obligan a firmar un documento abusivo: imágenes exclusivamente para un solo uso (¿qué es eso de enriquecerse publicándolas en otro medio…?) y la exigencia de entre dos y cinco copias de la publicación (“para nuestros archivos”) y, a menudo, la obligación de enviar las fotos y ceder los derechos con uso ilimitado del material que obtengas. De postre, la frase que más me subleva:

-Pondremos tu nombre en los créditos ¿sabes?

Total, tomarás las fotos gracias a su divina benevolencia; te prohiben que las reutilices aunque, ellos, una vez hechas, pueden usarlas las veces que deseen. Si te niegas y no capitulas, no entras. Así de claro.

Llevo más de dos décadas fotografiando España y os garantizo que hablo por experiencia. En Madrid esperé hasta tres meses para acceder a determinados edificios por la inoperancia de los responsables de prensa y de la oficina de Turismo. En Andalucía, desde donde escribo ahora, la burocracia es brutal. Cuando se trata de un edificio gestionado por la Iglesia, más vale no acreditarse… y, en general, en toda España, las personas que deberían facilitar nuestra labor para promocionar el turismo, están más para objetar, que para ayudar. Eso sí, ondeando la bandera del "tenemos de controlar nuestra imagen".

Y así nos va. Igualaditos en la tasa de desempleo con Sudáfrica. ¿Es que ningún alto cargo de Turismo de España -o de la autonomía que sea- piensa acabar con esta sinrazón?