DE MUSEOS POR MADRID
Esta semana he impartido unas clases para el masters de Fotoperiodismo de la escuela EFTI y, de paso, he aprovechado mi tiempo libre para tomar fotos en algunos museos de Madrid. La verdad es que, cuando se trata de obtener vistas generales de las salas y no toca reproducir ningún cuadro, te lo pasas estupendamente componiendo con las poses de los visitantes y las obras expuestas. Uno de mis primeros encargos para la National Geographic fue precisamente de esa naturaleza, en el Museo del Prado.
Por aquel entonces, ese museo, consciente que una fotografía publicada en una revista o en una guía de viajes le podía suponer varios miles de visitantes más, daba todo tipo de facilidades. Ahora cobran a los profesionales 600 euros por trabajar. Y aún así está prohibido fotografiar en horas de apertura. Es obligatorio hacerlo de noche o en los días que la institución está cerrada al público, me dijeron.
En el Prado, los muchachos de seguridad se te tiran como fieras a la yugular a la que te ven con una cámara al ojo y te obligan a borrar tu tarjeta sin contemplaciones. Esta ha sido mi experiencia personal y, desde aquí, aprovecho para dar las gracias al segurata que me abordó cerca de las Majas de Goya, a las que fotografié porque me gustaba como sobresalían por encima de las cabezas de tropecientos japoneses, y que probablemente cobra una jugosa nómina todos los meses, procedente del dinero que pagamos, también, los trabajadores autónomos.
En otros museos, como el de la Casa de América, el Thyssen y el Reina Sofía, sabedores que un puñado de buenas fotografías mostrando sus instalaciones les puede reportar más visitas y, por tanto, más ingresos, me acreditaron sin problemas y todo fueron facilidades. Mi más efusivo agradecimiento desde estas líneas a las instituciones que quizás no van tan sobradas como el Museo del Prado.
Confío que los responsables que han dictaminado estas medidas represoras para la prensa gráfica, si tienen principios, no se quejen por los recortes en Cultura. Cuando un fotógrafo puede difundir como son nuestros museos en publicaciones de todo el mundo, lo menos adecuado es ponerle todo tipo de trabas. O a lo mejor es que no desean más ingresos por visitantes. Un poco de coherencia, por favor, que necesitamos incrementar las ayudas económicas que repercutirán en la cultura, aunque no a base de cobrar tasas a los profesionales que la mostramos.


