lunes 31 de enero de 2011

SOS del Mar - 22



Miércoles, 8 de septiembre de 2010

Desayuno como si tuviera una batidora en el estómago. La reja de la tostadora sale disparada y, sobre ella, como en una alfombra mágica, viaja mi pan tostado. Tenorio se ríe y viene a cuento que hablemos de los países de las Mil y Una Noches. “El Gran Sol es el destino más tranquilo de mi carrera –dice. En Irán trabajábamos a cincuenta y un grados en la sala de máquinas. La gente caía desmayada. Por cierto, yo tardé dos días y medio en llegar desde la aduana hasta el barco. Como no tenía visado, cuando me tocaba el turno después de una larga cola, el aduanero ojeaba el pasaporte y lo arrojaba al suelo. Luego la misma cola y el mismo desenlace. Al final me senté en un banco, la compañía envió un funcionario que ni hablaba español o inglés y, con sobornos, arreglamos los papeles de mi entrada”.

Hay temporal de viento y olas. Subo al Puente de Mando para tomar alguna fotografía. Las olas baten con fuerza empapándolo todo y mis cámaras y yo recibimos el impacto de un golpe de mar brutal mientras me desplazo por la proa. El fragor del viento y el balanceo del buque me empujan contra los cofres donde se almacena el material de salvamento. Tengo que dejarme llevar, sabiendo que el impacto será duro, porque la cubierta resbala como si estuviera empapada de jabón. Si me voy al suelo podría deslizarme y caer al mar por algunos resquicios. El tornillo que cierra el cofre me golpea dolorosamente la rodilla derecha. A partir de ahora voy a tener problemas para subir y bajar las empinadas escaleras del Vizconde de Eza, pero tengo una buena foto y conservo la vida.

A la hora de la comida un vaivén inesperado sorprende a Fran Velasco, jefe de expedición con diez años de experiencia en el barco, mientras recoge su comida en el auto servicio. La caída espectacular deja el suelo impregnado de la grasa del plato que Manuel, el camarero cubano, limpia con la fregona en un momento. Desde entonces, y hasta que desembarcó en Galway con nosotros, Fran tuvo que navegar con el brazo en cabestrillo. Moverse en un barco en el Gran Sol con una sola mano es complicado.

Fran Velasco
Después de comer me limpio los dientes. Para guardar el equilibrio por los bandazos del barco apoyo la mano en el quicio de la puerta del lavabo. Acabo justo de retirarla cuando la puerta encaja con violencia en el lugar donde habían estado, hace pocos instantes, mis cinco dedos. Quizás será mejor trincarse como las sillas y no moverse.

Pero no será posible porque a las cuatro hay un simulacro de abandono del barco. Hace viento y la proa del barco se eleva arriba y abajo con violencia. Y ahí andamos todos, provistos de chalecos salvavidas. Luego todo el mundo se retira a sus aposentos y aprovecho para charlar con Miguel, el capitán.


La gente joven –me cuenta- ya no se enrola en la mar. Antes se ganaba mucho dinero, pero ahora los sueldos no tientan a nadie a esta dura vida, lejos de casa”. Ésta es la clave. Cuando tienes un trabajo que viajas, aunque solo realices actividades laborales un determinado número de horas cada jornada, en realidad estás dedicando las veinticuatro a tu actividad. “Yo no puedo volver por la tarde a ver a mis hijos o a tomar algo con los amigos. Hay que permanecer en el barco semanas, meses y convivir con todo el mundo. La mayoría lo llevan bien, pero no siempre es así”. De alguna manera, mi vida de reportero tiene esas mismas carencias. Me acuerdo de mi mujer y mi hija que deben estar tranquilas en Banyoles mientras nosotros navegamos arriba y abajo con el vaivén de las olas.

Hay que tener madera especial, pero también caracter. El año pasado embarcó una estudiante de último año de Ciencias del Mar que no había navegado jamás. Se mareaba como una sopa y se agobió de tal manera que no pudo trabajar en quince días. Solo pedía que la llevaran a casa y al final desembarcó en Irlanda. “En cambio –continúa el capitán- otra chica que llegó a vomitar hasta trece veces en un día le puso ganas, superó estos problemas y ahora está embarcada en otro navío”.

Seguimos hablando de los marineros. Fuera de pocos españoles, casi siempre trabajando en puestos de confianza, las tripulaciones se nutren de sudamericanos, africanos y asiáticos. Los peor pagados son los indonesios, que cobran unos 300 dólares al mes. Normalmente se embarcan dos años y, con eso, ahorran lo suficiente para comprarse dos casas y dos motos.


Luego alquilan la segunda residencia y la moto que no necesitan y con eso viven de renta toda su vida. Mientras trabajan no se van de vacaciones para no gastar en billetes de avión. Encima en aguas internacionales no es obligatoria la seguridad social. Un chollo para los armadores. ¡Pero tampoco se lo montan mal los indonesios tras sus años de marinería!

El mar es el lugar ideal para un crimen perfecto. No quedan testimonios y, por eso, tenemos la ineludible misión de salvarlo. Los estragos por el uso de tecnología punta que detecta los ahora exiguos bancos de peces; la sobreexplotación que ha condenado a desaparecer a las especies más comunes; la devastación del fondo del mar por los abusos de la pesca de arrastre; la impunidad que permite que hasta un ochenta por ciento de los seres vivos capturados se devuelvan muertos al agua por que no se pueden comercializar, nos obliga a movilizarnos para acudir al SOS del mar.

sábado 29 de enero de 2011

Conectados a la Vida en el Magazine

SOBRE LAS PERSONAS QUE PADECEN PROBLEMAS RENALES



Muchos quizás conocéis que, en su día, escrito por Jordi Rovira y editado por ARTÈRIA COMUNICACIÓ, con la colaboración de las compañías biotecnológicas AMGEN y FRESENIUS MEDICAL CARE y el aval de las asociaciones ALCER y ONT se distribuyó gratuitamente en las diferentes unidades nefrológicas de los hospitales españoles un libro que habla de los problemas relacionados con la mal función del riñón.


El libro se agotó enseguida, de manera que lo colgamos en las web de Amgen y en la mía, para que las personas afectadas o interesadas en saber más sobre lo que podríamos denominar “enfermedad silenciosa” lo pudieran revisar o descargar.

Este domingo, un resumen de este trabajo aparecerá en el Magazine, un suplemento dominical que se distribuye con 25 diarios en todo el territorio español y en donde conoceréis las historias de Roser, de María, de Ramón o de Conchi, personas que tuvieron que pasar por largos procesos de hemodiálisis hasta que un día consiguieron el riñón que necesitaban. Bellas historias de donaciones, ahora que parece que los españoles no somos tan solidarios como antes.

En este enlace veréis la versión digital del reportaje. En mi taller y master class de Fotonature, en La Palma, hablaremos más a fondo del tema. 

jueves 27 de enero de 2011

SOS del Mar - 21


Rafa agotado
Martes, 07 de septiembre de 2010

Día tranquilo pero noche movida. A pesar del balanceo del barco los tres usuarios del camarote dormimos más o menos bien. No hubo mareos, que ya es mucho. Te notas el estómago revuelto, eso sí, y escuchas los impactos de las olas que golpean el casco atizándole violentas bofetadas. ¡Patum! ¡Crack! ¡Plaf! ¡Bumba! Pero enseguida el mismo movimiento de la nave te ayuda a dormir. Es como amodorrarse en una montaña rusa. Rafa Navarro, el cámara de National Geographic, está agotado. El resto del equipo también e incluso a los marineros se les ve aletargados, que ya es difícil...


Levantarte y vestirte es una odisea. Algo tan simple como ponerte el pantalón o los calzoncillos en tierra, es ahora una trampa inquina. El camarote oscila en ocasiones con violencia y te sorprende mientras mantienes el equilibrio sobre una pierna. El tortazo puede ser tan descomunal como los sopapos del mar contra el Vizconde. También ducharte haciendo equilibrios, como si bajo tus pies hubiera un terremoto –y hablo con propiedad porque he vivido dos- resulta complicado. Y, para acabar, con el suelo mojado y resbaladizo, secarte, peinarte y no hablemos afeitarte, es un reto importante.

Pasear por el comedor con un vaso de café con leche en la mano medio dormido, mientras bailas como un poseso, también tiene su miga. Una vez has conseguido llegar sano y salvo a un asiento, reparas que alguno de los marineros ha seguido, callado y partiéndose de risa por dentro, tus vicisitudes.


Vuelvo al camarote a organizar las fotografías tomadas hasta ahora, una labor que me ocupará todo el día. La fuerza del mar oscilando por el ojo de buey me atrae como un potencial tema de la travesía. Como no tengo prisa tomo la cámara y espero las olas más fotogénicas entre las que embisten por la ventana. Tras unos veinte minutos haciendo fotos y revisando lo que hago, con la vista fija en el horizonte, el resultado es un mareo descomunal. que me lo he buscado yo solito. Ahora sí, noto el estómago con ganas de guerra.


Fran Velasco, uno de los jefes científicos de la expedición, comentaba que algunos marineros expertos vomitan el primer día y luego no lo hacen en todo el viaje. Optimista por naturaleza y confiado que me pasará lo mismo, fuerzo el vómito –al que le cuesta poco salir- y reparo que falta menos de una hora para comer. Mi turno es a las once de la mañana. Espero los sesenta minutos sin nada en el estómago, pero confío que con una buena fotografía en la tarjeta. Yo diría que con tantos avisos como me habían hecho sobre el mareo, si no hubiera vomitado, incluso estaría un poco decepcionado. Tengo un inconsciente que es muy suyo.

El día se abre por momentos y la luz es excelente pero es difícil encontrar a nadie en un barco tan pequeño. La tripulación está en su puesto o en los camarotes y los científicos también han desaparecido. Les espera un mes con mucho trabajo y aprovechan las primeras horas para relajarse o para padecer en la intimidad los efectos del mareo. Solo faltan dos días hasta el jueves, que llegaremos al Gran Sol. Fran y Paco se reunen en el puente de mando preparando los planes.

Paco (izq) y Fran, los dos jefes científicos
Haremos dragas de pesca en una zona denominada Porcupine. La misión, que se emprende por décimo año consecutivo, se llama de la misma manera. Quiere decir “puerco espín” y es el nombre del barco que hace muchos años hizo la primera prospección en la zona.

Lo del “Gran Sol” me cuenta Paco, uno de los biólogos, de Cádiz por más señas, es porque el fondo marino tiene forma de lenguado. De ahí viene el nombre. “La traducción es muy española –interviene Jose Ramón. En lugar de “Gran Lenguado” se cambió el nombre francés Grand Sole por Gran Sol y se quedaron tan anchos". Ya me extrañaba que el sol picara tan fuerte en esas latitudes.

El mar es el lugar ideal para un crimen perfecto. No quedan testimonios y, por eso, tenemos la ineludible misión de salvarlo. Los estragos por el uso de tecnología punta que detecta los ahora exiguos bancos de peces; la sobreexplotación que ha condenado a desaparecer a las especies más comunes; la devastación del fondo del mar por los abusos de la pesca de arrastre; la impunidad que permite que hasta un ochenta por ciento de los seres vivos capturados se devuelvan muertos al agua por que no se pueden comercializar, nos obliga a movilizarnos para acudir al SOS del mar.

martes 25 de enero de 2011

SOS del Mar - 20


El capitán Miguel Rodríguez

Lunes, 06 de septiembre de 2010


Madrugón para grabar a primera hora la carga del “Vizconde de Eza”. El capitán Miguel Rodríguez nos recibe con un “¿Habéis traído algo para el mareo”? Luego la conversación deriva sobre los diferentes remedios que la gente utiliza para combatirlo, desde parches para embarazadas hasta cócteles de productos a medio camino entre lo doméstico y lo farmacéutico. Lo importante, comenta el primer oficial Isidro Patiño, es tener algo en el estómago que se pueda vomitar porque, si no, es peor. “Además, en el barco, la sensación de mareo puede durar varios días” - interviene Solano, el segundo oficial.

Vamos a salir con mal tiempo. Está previsto mar cruzada todo el trayecto” - farfulla el capi sin levantar la vista de los instrumentos del puente de mando. “Claro que también hay mucho de psicológico”- añade, ahora con una voz más audible, volviendo al tema del mareo. Ya noto los síntomas antes de salir. De hecho estoy mareado de tantas advertencias como he recibido.


Nuestro camarote es minúsculo. Habilitado para dos personas, aunque con una tercera litera en la pared prevista para una sobre ocupación, como es el caso. Solo dispone de dos pequeños armarios, dos ínfimos cajones (que el tamaño de los chalecos salvavidas inhabilita) y poco más, aparte de un baño con ducha que se inunda irremediablemente cuando la empleas.

Como se prevé mucho balanceo es necesario trincar las maletas, las sillas y cualquier objeto móvil que esté en el camarote. José Ramón, uno de los responsables de la travesía, nos da algún que otro consejo para evitar que nuestras pertenencias se hagan fosfatina con tanto golpe: “A medida que se acaben los rollos de papel higiénico usar el cilindro de cartón para proteger los productos de aseo dentro del armario” o “colocar la colcha debajo de la almohada para tener la cabeza más alta y marearos menos”. Antes de marchar nos recomienda un nudo en los extremos de las sábanas para que no se deshaga la cama con el movimiento. Sospecho que tendremos un viaje movidito.

Visto el espacio que hay en el camarote guardo encima de la litera mi maleta y mi mochila con material fotográfico. El problema será que, con todo eso, pueda estirarme yo también.
 

Por lo demás el Vizconde de Eza es un navío con diez años de antigüedad, envejecido por unos mares muy bravíos (según aseguran fuente de depresiones meteorológicas y mareos excelsos) pero mucho más pequeño y estrecho que el Miguel Oliver, el barco anterior. Pero eso es lo que hay y lo suyo será adaptarse a nuestro nuevo espacio con el mejor humor posible o, por lo menos, con el mejor estómago posible.

Empiezan mis encuentros con la tripulación. Valentín Tenorio, maquinista, que a veces habla de sus compañeros como “engrasadores”, es sociable y enseguida hallamos un tema común en la adolescencia de nuestras respectivas hijas. La mía no tiene aun el pavo pero apunta maneras.

Cambiando de tema le comento lo que me había explicado en la madrugada Guillermo, el estibador con aire de pirata. Las exiguas ganancias de los marineros que van al Gran Sol a comisión. “No siempre es así – rectifica- si un profesional es bueno puede exigir un sueldo garantizado. Todos los armadores quieren que, si su barco tiene problemas en altamar, alguien resuelva la papeleta. Y rápido. Es cuando vas a buscar trabajo y no puedes demostrar tu experiencia, o nadie te conoce, que imponen esas condiciones. Si al aspirante no le va bien, que se busque otro barco”. Claro que quizás habla como maquinista. Supongo que para un simple marinero las garantías deben ser diferentes.

Valentín Tenorio
El mar es el lugar ideal para un crimen perfecto. No quedan testimonios y, por eso, tenemos la ineludible misión de salvarlo. Los estragos por el uso de tecnología punta que detecta los ahora exiguos bancos de peces; la sobreexplotación que ha condenado a desaparecer a las especies más comunes; la devastación del fondo del mar por los abusos de la pesca de arrastre; la impunidad que permite que hasta un ochenta por ciento de los seres vivos capturados se devuelvan muertos al agua por que no se pueden comercializar, nos obliga a movilizarnos para acudir al SOS del mar.

domingo 23 de enero de 2011

SOS del Mar - 19


Domingo, 5 de septiembre de 2010


Me encuentro en la calle a Delmi Álvarez, ganador de un premio Fotopres, acompañado de otro fotógrafo de Vigo, Anxo. Al referirles la negativa de los armadores del Gran Sol para fotografiar y grabar, me comentan medio riendo: “No te extrañe que paguen los periodistas. ¿No sabes lo que sucedió?. Detuvieron la víspera de San Juan a José Antonio Tizón, el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores, y a otros once, con 25 kilos de explosivos y 400 detonadores a bordo. Unos días antes había declarado a la prensa, a la que ahora, por lo que me cuentas, no la dejan trabajar, que pescar con dinamita era intolerable”.

La represalia, como siempre, matar al mensajero. ¡País de libertades! Y quizás por eso nosotros nos hemos quedado sin grabar en la lonja de Vigo. Aunque la dinamita es una práctica que se usa, sobretodo, para pescar la sardina y no sé si eso pudo influir en la prohibición de los armadores del Gran Sol. Que me lo cuenten si les apetece.

Aprovechando que se gestionó un permiso en su momento, vuelvo al recinto acompañado de Rafa Navarro, el cámara de National Geographic Channel, a ver si podemos hacer algo, aunque solo sean fotografías. Llegamos a las once y media de la noche. Estaban varados cuatro navíos procedentes de Gran Sol que, una vez más, ningún armador nos permitió fotografiar. Por suerte, dentro del recinto, donde clasifican el pescado, no tuvimos tantos problemas. En la lonja de bajura, sin conflictos, captamos la descarga y el transporte de grandes peces como atunes e incluso algún tiburón que comemos sin saberlo a veces.

Guillermo, un estibador tatuado y con un pañuelo de calaveras en la cabeza que le daba un cierto aire pirata nos explicó que en algunos periodos de su vida había sido marinero del Gran Sol. “Al principio cobrabas mucho dinero, unas cuatrocientas mil pesetas de entonces (2.400 €) cada mes; pero como el armador cubre la mitad de la inversión y los marineros vamos a porcentaje, una vez descontados los gastos resultó que, en una campaña de cinco meses, no solo estuvimos a punto de ahogarnos, sino que al final solo cobré cuatro mil pesetas (24 €) por todo ese tiempo. Me despedí y me empleé como estibador. Al menos estoy con mi familia todos los días”.

Guillermo
Chelo y María, dos clasificadoras de pescado, se unieron a la conversación aprovechando la parada para el tentempié. La enriquecieron aportando como algunos marineros llegan pelados a puerto porque se gastaron las ganancias en alcohol, tabaco y apuestas. Luego todos se despidieron de nosotros con un consejo: “Si vais al Gran Sol llevad una tonelada de biodramina”. A las cuatro y media de la madrugada, a la salida de la lonja, jóvenes prostitutas invitaban a los recién desembarcados a compartir sus recién cobrados ingresos.

Chelo y María trabajando
El mar es el lugar ideal para un crimen perfecto. No quedan testimonios y, por eso, tenemos la ineludible misión de salvarlo. Los estragos por el uso de tecnología punta que detecta los ahora exiguos bancos de peces; la sobreexplotación que ha condenado a desaparecer a las especies más comunes; la devastación del fondo del mar por los abusos de la pesca de arrastre; la impunidad que permite que hasta un ochenta por ciento de los seres vivos capturados se devuelvan muertos al agua por que no se pueden comercializar, nos obliga a movilizarnos para acudir al SOS del mar.

jueves 20 de enero de 2011

Fotonature 2011

LA OPORTUNIDAD DE ESCUCHAR A LOS GRANDES MAESTROS


Es difícil vivir de la fotografía de viajes y naturaleza, pero hay gente que lo ha conseguido. Quizás no es tanto una cuestión de talento o suerte, que también ayuda sino, tal como yo lo veo, de perseverancia y formación continuada. Yo aprendí, sobretodo, de oir a grandes maestros como Elliot Erwitt, Alex Web o Cristina García Rodero. Por eso me he implicado en invitar a personas que tienen mucho que aportar, en un entorno tan maravilloso como es la isla de La Palma y su Parque Nacional de la Caldera de Taburiente.

Llegados desde Washington, Sadie Quarrier y Dan Westergren nos hablarán de cómo se contruyen y editan las grandes historias de National Geographic; Mariano López, director de Viajar, de cómo se da la Vuelta al Mundo; Iván Bouso, productor ejecutivo de National Geographic Channel, nos mostrará su última película "Protegiendo los Océanos" que dio pie, entre otras cosas, al "Cuaderno de Bitácora" que estáis leyendo desde hace semanas en mi blog.

Y luego los fotógrafos: José Benito Ruiz, Iñaki Relanzón, Gonzalo Martínez Azumendi, David Santiago, Rolando Gil, Jordi Busqué y yo mismo, impartiremos conferencias y talleres desde el 10 al 13 de febrero relacionadas con la fotografía de viajes y naturaleza. A pesar de los malos tiempos que corren, vamos a ver si os animáis y hacemos grande el evento.



PD. Por cierto, el precio de 132 € con hotel de 4 estrellas indicado en la web es una tarifa llegando a La Palma desde Canarias. Hay añadir el vuelo desde la península para cuadrar los números. También podéis alquilar un apartamento cerca de Los Llanos.

miércoles 19 de enero de 2011

SOS del Mar - 18



Domingo, 05 de septiembre de 2010


Anoche cenamos en Vigo con Adriana, la bióloga responsable del CTD en el Miguel Oliver, que vive aquí. El sábado se embarca en las campañas de Perú, Centro América y Ecuador. Varios meses sin volver a casa. “El plus que cobramos por estar trabajando todo este tiempo en altamar es tan pequeño como tus pulpitos”- bromea. Estamos reunidos todo el equipo de National Geographic Channel, Iván, Rafa y Gonzalo, de manera que la conversación deriva sobre las tres semanas de experiencia conjunta.

Toño Torres
Por la mañana me llegan sendos correos de Eugenio y de Toño, los marineros del Miguel Oliver. Me explica "Geniño" que están a punto de cruzar el Canal de Panamá pero que van con retraso por el mal tiempo “casi nos pilla un ciclón de los tres que nos rondaron. Tuvimos que dar un rodeo para librarnos, sobretodo este último, el llamado Fiona, que estuvimos a punto de toparnos con él pero bueno es lo que hay...”. Toño Torres, el marinero-poeta, cumple en su envío la promesa de una poesía dedicada al mar, que escribe en mayúsculas. Creo que para evitar los acentos:

HOLA TINO, SOY TORRES, Y ME GUSTARÍA DECIROS QUE FUE UN PLACER TENEROS DE COMPAÑEROS AQUI EN EL BARCO CON NOSOTROS. FUE UNA ESPERIENCIA MUY BUENA Y DIVERTIDA.


(…)

PUES NOSOTROS, MAÑANA ESTAREMOS EN LA BAHÍA DE PANAMÁ PARA PASAR EL CANAL Y, BUENO, LA RUTA PARA AQUÍ ABAJO NO FUE MUY BUENA QUE SE DIGA POR EL MAL TIEMPO, PERO LOS CICLONES LOS PASAMOS BIEN DESVIANDONOS DE ELLOS Y SE PUEDE DECIR QUE SOLO NOS TOCARON LOS RESTOS DE LOS VIENTOS QUE IBAN DEJANDO.

EL CALOR FUE LO PEOR DE LA TRAVESIA. TRABAJAR A 46º GRADOS NO ES QUE SEA LO MAS AGRADABLE EN LA MÁQUINA, PERO LO MEJOR ES QUE A LAS CINCO DE LA TARDE, AL ACABAR DE TRABAJAR, SALIMOS TODOS PARA CUBIERTA Y CON EL CABALLO (MANGUERA) NOS MOJAMOS Y NOS REFRESCAMOS DE TODO EL CALOR ACUMULADO DURANTE TODO EL DIA
(…)

TE TENGO QUE DECIR QUE ESTUVE PENSANDO EN AQUELLO QUE ME DIJISTES. ESTUVE ESCRIBIENDO ALGUNAS FRASES. ALGO SAQUÉ, A VER SI TE SIRVE DE ALGO:
 
“LA TIERRA ES EL CORAZON DE NUESTRAS VIDAS

EL MAR Y LOS RIOS

SON LAS VENAS QUE NOS MANTIENEN CON VIDA.

¡QUÉ SERIA DE NOSOTROS SI NO EXISTIERA EL MAR¡

¡QUÉ NOS PODRÍA PASAR SI LA LLUVIA Y LOS RIOS

NO TUVIERAN UN LUGAR DONDE DESEMBOCAR!

QUÉ IMPORTANCIA TIENE EL MAR

QUE SIN ÉL NO PODRÍAMOS NAVEGAR.

¡QUÉ BONITO ES EL MAR!

ALEGRIAS Y TRISTEZAS NOS DA

EL ATARDECER COMIENZA A ESCURECER

Y LA LUNA EMPIEZA A BRILLAR

SOBRE LAS OLAS DEL MAR

EL REFLEJO SE DEJA NOTAR

CON LAS ESTRELLAS BRILLAR

UN AMANECER SE PRESENTA

Y DEJA LUGAR A OTRO NUEVO DIA

SOBRE LA SOLEDAD DEL MAR.

PUES ESTO ES LO QUE PUDE QUITAR, SOBRE EL MAR, ESPERO QUE TE SIRVA DE ALGO ALGUNAS DE LAS FRASES, QUE ESCRIBÍ, Y MUCHAS MAS PERO NO LAS SUPE COMBINAR.

Toño no solo es marinero. Hace las veces de peluquero en el barco, buen masajista, poeta y cuentan que es un gran campeón de billar. Todo corazón y buena persona.



El mar es el lugar ideal para un crimen perfecto. No quedan testimonios y, por eso, tenemos la ineludible misión de salvarlo. Los estragos por el uso de tecnología punta que detecta los ahora exiguos bancos de peces; la sobreexplotación que ha condenado a desaparecer a las especies más comunes; la devastación del fondo del mar por los abusos de la pesca de arrastre; la impunidad que permite que hasta un ochenta por ciento de los seres vivos capturados se devuelvan muertos al agua por que no se pueden comercializar, nos obliga a movilizarnos para acudir al SOS del mar.

lunes 17 de enero de 2011

SOS del Mar - 17



Viernes - sábado, 3 y 4 de septiembre de 2010


Los armadores son dioses. Algunos no nos dejan medir el pescado, una tarea imprescindible para el control de los ecosistemas –cuentan algunos científicos- pero hay otros que ni siquiera dejan subir a bordo a los inspectores de pesca. Prefieren pagar la multa por barrarles el paso, que no la que les podrían imputar por irregularidades. Se captura cuatro veces por encima de las cuotas”.


También es verdad que a todos nos gusta ir al mercado o al restaurante y que haya pescado fresco. Con el estómago lleno a pocos parece preocuparles las irregularidades que se cometen para que el género esté expuesto. Bueno, alguien sí. Mi amiga Kathy Moran, editora de contenidos de naturaleza de National Geographic Magazine. Su manera de protestar contra la impunidad y la sobreexplotación de los mares es negarse a comer pescado, una medida que a no a todos les debe hacer gracia.

En cuanto a mí, llevo dos días trabajando para fotografiar unos pulpitos recién nacidos. Pepe me ayuda a obtener una imagen muy difícil, la de un pulpo hembra rodeada de sus racimos de huevos. Durante un mes y medio se incrusta en una cavidad para proteger de los peligros del mar entre cien y trescientos mil huevos. Tras cumplir ese período, muere exhausta.

Es víctima de su herencia cromosómica” – me cuenta Pepe. A pesar que le facilitamos toda la alimentación que necesitaría se niega a comer. Lo curioso –prosigue- es que es ella la que decide cuando hará la puesta en función de la temperatura y las condiciones más óptimas para que, cuando nazcan los pequeños, encuentren alimento. Puede esperar varios meses hasta tomar la decisión”. Es como si dispusiera de su propia muerte – le digo. “Sí, una eutanasia programada” responde.

Pulpos con 24 horas de vida

Exploro en internet y encuentro una entrada muy interesante a cargo de Tito Rodrígues, director del instituto Argentino de Buceo. La resumo en el texto en cursiva a continuación:


En el momento de nacer las crías de pulpo, miden solamente 3 mm. y sus brazos tienen únicamente tres ventosas. La madre ha cuidado afanosamente de la puesta. Jamás la abandonó, ni siquiera para ir en busca de alimento. Muere por agotamiento al producirse la eclosión de los huevos. Pese a sus esfuerzos, solamente eclosionará un diez por ciento de los 100.000 huevos que conformaban la puesta.

Pero, ¿es casual que la madre muera al momento exacto de producirse la eclosión? ¿ni un minuto antes, ni un minuto después?¿Su cuerpo rico en proteínas será abandonado a los depredadores mientras que una nube de crías busca alimento desesperadamente?.

Los pulpos poseen unas glándulas salivares que producen una enzima capaz de difundir un veneno que utilizan para alimentarse de cangrejos. Este veneno convierte la carne del cangrejo en una pasta blanda. ¿Pudo la hembra auto inyectarse ese veneno? Si lo hubiera hecho –continúa Rodrigues- su cuerpo se hubiera predigerido y de esa manera las crías hubieran podido aprovechar una fuente de proteínas cercana y sin ningún esfuerzo. ¿No explicaría eso la puntualidad de la llegada de la muerte coincidente con el momento de la eclosión?.

“La pregunta en cuestión –concluye- es si la hembra de pulpo puede auto eliminarse en el momento del nacimiento de las crías, sólo para servirles de alimento".

Por esas razones es complicado conseguir cultivos de pulpo. Por eso he perseverado de verdad para fotografiar estos pequeños ejemplares de 3 mm. con ayuda de un objetivo macro. Me cuentan que de cada medio millón de pulpos, solo uno o dos sobreviven. Son como pequeños pastelillos flotando en el mar para sus predadores.

Pulpos con 24 horas de vida
A pesar de las dificultades que hemos visto, con los biólogos José Iglesias y Javier Sánchez al frente, los investigadores del Instituto Oceanográfico de Vigo fueron los primeros del mundo en conseguir pulpos adultos nacidos en cautividad. También completaron su ciclo vital en condiciones de cultivo. En el año 2001 reprodujeron en uno de esos tanques todas las fases de su evolución, desde el nacimiento hasta el estado adulto reproductor y el engorde. Ha sido una investigación muy lenta cuyo objetivo era hallar la dieta adecuada para que sobrevivan. Una vez localizada la clave nutricional el salto a su explotación comercial a escala industrial está asegurado, aunque todavía faltan detalles por resolver.

Reflexiono sobre algunas opiniones oídas mientras me dejo la vista para enfocar los recién nacidos. La más clamorosa: “Hay montones de buenas palabras pronunciadas por los políticos: “sostenibilidad” “ecología” “ambientes vulnerables”… pero la realidad es otra. No hay dinero, no hay apoyos. La importancia de las cosas se demuestra con hechos”.


El mar es el lugar ideal para un crimen perfecto. No quedan testimonios y, por eso, tenemos la ineludible misión de salvarlo. Los estragos por el uso de tecnología punta que detecta los ahora exiguos bancos de peces; la sobreexplotación que ha condenado a desaparecer a las especies más comunes; la devastación del fondo del mar por los abusos de la pesca de arrastre; la impunidad que permite que hasta un ochenta por ciento de los seres vivos capturados se devuelvan muertos al agua por que no se pueden comercializar, nos obliga a movilizarnos para acudir al SOS del mar.

sábado 15 de enero de 2011

SOS del Mar - 16


Mi primer reportaje profesional

Miércoles, 1 de septiembre de 2010

Han pasado dieciocho años desde que aterricé en Vigo por vez primera. En 1992 realicé aquí mi primer reportaje profesional, un encargo para la revista Ronda de la compañía Iberia. El éxito de este trabajo, a pesar del tiempo de mil demonios que hizo, fue determinante para mi carrera. Una cierta añoranza y la curiosidad me empele a mirar por la ventanilla con interés. Reconozco los perfiles de la ría, los barcos surcándola de una orilla a otra y las mejilloneras. El campo de golf aporta un agujero en mi memoria.

Son casi las nueve de la noche. Entre pinos y eucaliptos una autovía me conduce a la ciudad. Intento reconocer el camino pero es inútil. Los años no pasan en valde. ¡Cuántas ilusiones en aquel primer trayecto! Por fin iba a ser fotógrafo de verdad. Luego, el puente y la llegada a Vigo. El hotel está situado frente al muelle y lo que allí vislumbro, varado, es mi futuro destino: el Vizconde de Eza, el barco en donde vamos a hacer la campaña de Porcupine, entre las tempestades del Gran Sol. ¡Gran reportaje el que hizo Ricky Dávila, que ganó un Fotopres!




Jueves, 2 de septiembre de 2010

A primera hora nos dirigimos al Instituto Oceanográfico de Vigo, un organismo de referencia mundial en la investigación de los asuntos del mar. Iván, Rafa y Gonzalo, de National Geographic Channel, aparte de mí, somos la reducida élite que tendrá acceso al buque para grabar esta parte del documental. No es tanto un problema de restricciones, sino de espacio. No queda una sola litera disponible para otro refuerzo.

Una foto de Miguel Oliver, el padre de la Oceanografía moderna, decora el despacho del director del Instituto, Valentín. La conversación no es alentadora “Así que vais al Gran Sol. Un colaborador mío estuvo un mes embarcado y, cuando volvió, el pelo se le había vuelto blanco”. La verdad es que, o todo el mundo se ha puesto de acuerdo para asustarnos, o la que nos espera es de órdago.

El Oceanográfico de Vigo fue pionero en el cultivo del rodaballo, una actividad totalmente automatizada en la actualidad que proporciona buenos rendimientos a los acuicultores. “A la merluza todavía no le hemos tomado el punto” -comenta Javier mientras me enseña pequeños depósitos con crías recién nacidas de pulpo, de besugo, de centollo y de otras especies. En otra piscina nadan ejemplares respetables: una familia de meros de tres palmos de largo y con cara de pocos amigos. Tomo algunos retratos cercanos con una carcasa submarina y, a la vista de los resultados, concluyo que no me gustaría ser pez chico si he de tener delante a uno de esos grandullones enfadados permanentemente.


En el Oceanográfico de Vigo consiguen que los animales se reproduzcan más y mejor. Por ejemplo, engañándolos. Como los peces suelen poner en primavera, que es cuando hay más plancton; mediante cambios de la temperatura del agua y de la intensidad de la luz, propiciados por el Instituto, viven tres primaveras en una. También se cultivan diferentes variedades de fitoplancton para que, por alimentación, los pobrecillos no queden.


Me entero de muchísimas más cosas interesantes, pero como tampoco pretendo convertir este diario en un tratado de biología marina, me conformaré con informaros que, el popular capitán Haddock, de Las Aventuras de Tintín, en español se llamaría capitán Eglefino. Y es que el saber no ocupa lugar.


Acabamos el rodaje a las ocho y media de la noche, tras una docena de horas de trabajo y deteniéndonos lo justo para consumir un modesto menú. Luego a dormir temprano porque toca partir para la lonja de pescado a la dos y cuarto de la madrugada. No es tan fácil como parece la vida de actor. La de fotógrafo lo es todavía menos, pero para la gente que trabaja en una lonja toda la noche, su labor es todavía más extenuante.



El mar es el lugar ideal para un crimen perfecto. No quedan testimonios y, por eso, tenemos la ineludible misión de salvarlo. Los estragos por el uso de tecnología punta que detecta los ahora exiguos bancos de peces; la sobreexplotación que ha condenado a desaparecer a las especies más comunes; la devastación del fondo del mar por los abusos de la pesca de arrastre; la impunidad que permite que hasta un ochenta por ciento de los seres vivos capturados se devuelvan muertos al agua por que no se pueden comercializar, nos obliga a movilizarnos para acudir al SOS del mar.










jueves 13 de enero de 2011

Reunión de fotógrafos de National Geographic

EL VÍDEO EN ALZA, COMUNICACIONES Y RETRATOS
 
Washington - Thomas Cercle

Llega la nevada prevista pero eso no impide que el público llene el Grosvenor Auditorium de la National Geographic Society en Washington para escuchar como los fotógrafos Lynsey Addario, Jim Richardson, Fritz Hoffmann y Lynn Johnson, moderados por el director de fotografía del magazine Kurt Mutchler, muestran las mejores imágenes inéditas de la exposición “IMPUBLICADAS”. Los cuatro hablan estupendamente. Además de grandes fotógrafos, son excelentes oradores y enseguida se meten en el bolsillo al público. En este país la oratoria se aprende en las escuelas y es algo de lo que tendríamos que tomar nota (así como estudiar más inglés). Muchos grandes fotógrafos, no solo son buenos comunicadores visuales sino que también hablan y escriben con el mismo fervor que utilizan cuando usan la cámara.

Como cada año, se organiza un encuentro de fotógrafos de National Geographic la segunda semana de enero. Un nuevo español se une al grupo, el zaragozano con residencia en Nueva York y en Centro América, Kike Calvo. En cuanto al resto, como siempre, el elenco es espectacular. Muestran su trabajo, entre otros artistas (algunos conceptuales como Hank Willis Thomas) fotógrafos con una calidad increíble como Abelardo Morell, Mark Leong, Elena Dorfman, repite Lynsey Addario y acaban las jornadas con una entrevista al histórico Don Mc Cullin (que por cierto, se encuentra en muy buena forma, fue padre recientemente por quinta vez y, a sus setenta y cinco años, continúa más que activo) a cargo de Peter Fetterman.


Bajo el maestrazgo de ceremonias de Vincent J. Musi, se encontraban entre el público muchas de leyendas reunidas. A bote pronto y que yo conozca, Gerd Ludwig, Mike Nichols, Jodi Coob, Bruce Dale, Jim Richardson, Sisse Brimberg, Ted Spiegel, Melford Taylor, Ed Kashi, Reza, David Burnett, Bob Pledge, Jose Azel, Peter Menzel, Steve Saint John, Dan Westergren, Melissa Farlow, William Albert Alard, John Stanmeyer, David Allan Harvey, Steve Mc Curry (conmigo, en la foto)… todos una referencia para mí.

¿Conclusiones? Dos muy importantes. La primera, más práctica, que el vídeo se está imponiendo cada día más a lo que antes era una sencilla proyección convencional de fotografías y, la segunda, más sutil… creerme que todos esos monstruos de la fotografía, además de grandes oradores en público, son personas llanas, accesibles, pacientes y atentas. Lo contrario de muchos fotógrafos, editores gráficos y responsables de redacción sin talento que actúan como vedettes en nuestro país. Hablan ante un auditorio de doscientas personas con fruición, ritmo, armonía y claridad. Por descontado, saben lo que se llevan entre manos.

Y para los amantes del Geographic, el dato: Lynsey Addario, cuyo trabajo sobre las mujeres en Agfanistán es extraordinario (y al que aportó un vídeo que mostraba varias inocentes quemadas con ácido) nos contó como, en algunos casos, necesitó hasta 45 días para convencer a su marido que no matara a la esposa -su propiedad- por haber posado. Una de ellas, a la que encontró llorando en una mezquita, le confesó que recibía cada día dos palizas con un látigo de ocho puntas… Le había pedido a su suegra que intercediera para que solo la pegara una vez.

La frase que me gustó de Don Mc Cullin: “Cuando envejeces, te haces más sensible al dolor.

Y un retrato de Jodi Cobb y de Mike Nichols para finalizar...





miércoles 12 de enero de 2011

SOS del Mar - 15



No hay un alma en el barco excepto los camareros limpiando y Rafa, Gonzalo e Iván, que graban hasta el último momento. La juerga fue monumental anoche. Porfirio me dice “La gente no se levantará hasta las dos del mediodía. Como ya acabaron de trabajar….” Hoy, a la hora de la cena, se cerrará el correo electrónico.


Navegamos camino de Saint John's, en Canadá. Vicente, el jefe de cocina, me recomienda que haga hoy las maletas y deje el camarote a punto. Se supone que la fiesta de despedida de esta noche será de órdago. El año pasado organizaron un baile. Christopher se disfrazó de draga de roca e iba repartiendo trocitos de esponja (que en realidad eran de espuma) por ahí. Casi avistando tierra fotografío al equipo científico alrededor de Patricia, la jefa de expedición, vestida de verde para la ocasión.


Los camareros y los marineros hacen planes para su noche en tierra. Irán a una discoteca. Todos hemos sido invitados por la representante en Canadá del “Miguel Oliver” a su casa pero poca tripulación se apunta al evento. No sé que haremos aunque yo preferiría retirarme a dormir a una hora temprana. El trayecto Toronto-Madrid-Barcelona es largo y estoy exhausto.

También será curioso pisar tierra después de tres semanas embarcado. Hay gente que dice que se marea cuando el suelo y los edificios ya no se mueven. Mis músculos se han atrofiado en estas tres semanas y seguro que, tras diez minutos caminando, resoplaré como un calderón. Pero lo que suceda, una vez desembarcado, no lo anotaré en este diario de bitácora. Nuestro próximo destino será Vigo. Y, desde allí, en las coordenadas de Irlanda, navegaremos hacia el Gran Sol. A ver si se cumple tanto mal presagio...

FIN DE LA PRIMERA PARTE

El mar es el lugar ideal para un crimen perfecto. No quedan testimonios y, por eso, tenemos la ineludible misión de salvarlo. Los estragos por el uso de tecnología punta que detecta los ahora exiguos bancos de peces; la sobreexplotación que ha condenado a desaparecer a las especies más comunes; la devastación del fondo del mar por los abusos de la pesca de arrastre; la impunidad que permite que hasta un ochenta por ciento de los seres vivos capturados se devuelvan muertos al agua por que no se pueden comercializar, nos obliga a movilizarnos para acudir al SOS del mar.

lunes 10 de enero de 2011

SOS del Mar - 14



Jueves, 19 de agosto de 2010


Me levanto temprano y solo encuentro en cubierta a Candela, una jovencísima bióloga que anoche (¿o quizás debería decir esta mañana?) fue a dormir a las cinco y media. Boris está dormido frente a su ordenador en el laboratorio seco y Pablo, Lola y Cooper, el resto del equipo, aparecen en el último momento, justo para participar en la draga de las diez.

Entre todos tamizarán, por última vez, las muestras de barro de la Box Coren. Candela fuma un cigarro tras de otro y Pablo, al contrario, dedica todos los días un buen rato a cuidarse en el gimnasio. Lola, la tercera del grupo, es muy aficionada a las cartas y nos ha leído a todos el futuro. Una vez soñó, a media travesía, que su novio se colaba en el barco y se metía en su camarote. Luego obvió los detalles finales. Cooper, el encargado, es canadiense y viste a menudo camisas de leñador. Hace un viento infernal y aprovecho que Candela no lleva casco mientras realiza algunas tareas rutinarias para fotografiarla con los pelos de punta.


Candela


Vicente
Otro de los que madruga siempre es Vicente, un profesor de Geología enamorado de los minerales y dotado de un carácter estupendo que se contagia. Con él llegan Diego, un geólogo que colaboró como fotógrafo con la revista Interviú y con el Colegio de dentistas y Quique, un biólogo enamorado de los pájaros que, vistiéndose, hizo un mal gesto por un balanceo inesperado. Le ha costado una dolorosa lumbalgia que le impide doblarse desde hace días. 

Christopher
Al final aparece Christopher, un científico gallego que reside en Gran Bretaña al que todos acudimos para resolver nuestras dudas con el inglés. Por una vez Adriana está ausente porque recogió el último CTD a las seis de la mañana. En cubierta ronda algún que otro marinero, pero poco más. A las diez y media llegan los de máquinas. El resto da señales de vida sobre las once para no perderse su turno en el comedor mientras que, los más remolones, se presentan a las doce y cinco para degustar las patatas a la riojana que hoy cocina Vicente. El viaje se acaba.


Toño
Faltan horas para regresar a puerto. Toño se despide de mí con una historia: “Se hacían muchas animaladas en los barcos –comenta- En el pantano del P. A., otro barco en el que navegué, cabían ochenta toneladas del pescado en la red, más otras ochenta depositadas en cubierta y varias docenas extras en otro aparejo que arrastraban por el mar. Solo se quedaban con el pescado grande y el resto lo tiraban, muerto, al agua. Salías y veías el mar cubierto de peces flotando. El patrón era un cabrón. Lo echaron de Argentina y ahora trabaja en las Malvinas. Daba pena, hasta llorabas. Y cada cincuenta días volvías a tierra a descargarlo”.

Patrones así de efectivos están, encima, bien considerados por algunos armadores. La pela es la pela. Por suerte ahora la pesca está más regulada y se embarcan observadores a bordo. "En Mauritania –me cuenta otro marinero- uno pedía doce mil euros por mirar a otra parte. Ya se sabe que ningún barco anda legalmente al cien por cien las normas- coinciden mis interlocutores. "Es más fácil pagar y sobornar. Al final se arregló la mordida por 3.000 euros".


El mar es el lugar ideal para un crimen perfecto. No quedan testimonios y, por eso, tenemos la ineludible misión de salvarlo. Los estragos por el uso de tecnología punta que detecta los ahora exiguos bancos de peces; la sobreexplotación que ha condenado a desaparecer a las especies más comunes; la devastación del fondo del mar por los abusos de la pesca de arrastre; la impunidad que permite que hasta un ochenta por ciento de los seres vivos capturados se devuelvan muertos al agua por que no se pueden comercializar, nos obliga a movilizarnos para acudir al SOS del mar.