sábado 12 de febrero de 2011

SOS del Mar - 28 - Final


Rafa Navarro

EPÍLOGO

La última toma

Lunes, 13 de septiembre de 2010


Ocho de la noche. Aprovechando la marea alta el práctico nos permite grabar desde su barco la salida y el posterior recorrido del Vizconde de Eza en altamar. Tommy conduce el cascarón y nos avisa que, cuando abandonemos el puerto, el oleaje será tremendo.

Todo el día ha estado lloviendo y los vientos son brutales. Las olas se elevan más de un metro. El problema es que el barquito del práctico no llega ni a eso. Son las montañas rusas más potentes en las que he viajado jamás y la operación durará más de una hora. Llegamos al Vizconde de Eza a duras penas. Las olas chocan contra la proa impidiendo con la espuma de sus salpicaduras la visibilidad. Está muy oscuro. A pesar que Tommy ha puesto en marcha la calefacción los cristales están empañados y tan solo atisba el mar a través de un pequeño ventilador instalado en las ventanas delanteras.
 
Tommy
Rafa Navarro, el cámara de National Geographic Channel y yo estamos en cubierta aferrados a una barra y concentrados en nuestra labor. El marinero que acompaña a Tommy nos aconseja que liguemos los chalecos salvavidas a las barras, pero cortésmente le decimos que no será preciso y seguimos con lo nuestro. Necesitamos libertad para movernos y acoplarnos al rumbo que tome el bote. Sin luz y a pesar del vaivén producido por el temporal he de fotografiar a velocidades ínfimas. Algo saldrá, aunque probablemente movido.

Por fin llegamos al Vizconde para recoger al práctico, que es cuando empieza la maniobra peligrosa. El oleaje nos empuja una y otra vez contra el casco. Chocamos varias veces con extrema violencia hasta que Tommy consigue aproximarse lo suficiente para que el práctico salte al bote.

video
Dos miembros de la tripulación lo sujetan desde el Vizconde de Eza pero, con las subidas y bajadas del navío, el práctico se desploma desde casi un par de metros de altura y el marinero que viene con nosotros lo recoge en volandas. Tommy avanza a toda máquina intentando separarse del casco. El buque español se mueve poco a poco, pero las corrientes nos impiden despegarnos de su influencia. Así, empujados por olas laterales, los dos barcos continúan al unísono hacia adelante. Somos como un elefante y un conejo o, con más propiedad, puesto que estamos en el océano, como una ballena y una tortuga.
Poco a poco el bote consigue separarse unos metros del barco, aunque el peligro ahora es mayor. Lo estamos adelantando pero, si un golpe de mar nos arrastra hacia la proa del Vizconde de Eza, nos partirá irremediablemente por la mitad y nos ahogaremos. Tommy lucha con el timón, alerta los cinco sentidos, y farfulla de vez en cuando alguna maldición en inglés hasta que, muy lentamente, nos alejamos del peligro. Es noche cerrada.
   

Ahora volveremos a Galway- me reconforto a mí mismo. Pero no. Un carguero espera todavía lejos, en altamar. Tenemos que llegar. El práctico nos cuenta que en Navidad se rompió la cuerda de un barco y se hundió en el agua, entre los dos cascos. Creían que lo habían perdido, pero salió a flote. “Mi chaleco de la suerte” – lo muestra orgulloso- aunque también podría haber muerto aplastado o destrozado por la hélice”.

-“¡Que trabajo tan peligroso el suyo!” – le digo

-“Eso cuénteselo a mi jefe” – responde antes de emprender una nueva excursión al carguero. El acceso es más bajo y no tenemos tantos problemas porque el barco se ha situado de tal manera que hace de muro de contención del oleaje.

Entonces es cuando me doy cuenta que estoy chorreando. Pero Tommy ya ha puesto rumbo a Galway. Está oscuro y las luces de la ciudad brillan deparándonos una fiesta de bienvenida.

Desembarcamos agotados. Rafa y yo tenemos ahora la última toma y la última foto. La aventura oceánica por el Gran Sol ha terminado. 

En altamar, julio, agosto y septiembre de 2010

Muchas gracias por seguir este blog durante tantas semanas. Confío que, con lo que os he explicado, después de mi experiencia, os habrá ayudado a entender que el mar está en peligro real. Es preciso luchar para conseguir que la pesca sea justa, equilibrada y sin perjudicar los ecosistemas marinos, por el bien de los seres vivos y de la Humanidad.


PD. Buscar el documental que ha dado pie a este diario "Historias del mar: protegiendo los Océanos" de National Geographic Channel.  Y recordar que...

... el mar es el lugar ideal para el crimen perfecto. No quedan testimonios y, por eso, tenemos la ineludible misión de salvarlo. Los estragos por el uso de tecnología punta que detecta los ahora exiguos bancos de peces; la sobreexplotación que ha condenado a desaparecer a las especies más comunes; la devastación del fondo del mar por los abusos de la pesca de arrastre; la impunidad que permite que hasta un ochenta por ciento de los seres vivos capturados se devuelvan muertos al agua por que no se pueden comercializar, nos obliga a movilizarnos para acudir al SOS del mar.

8 comentarios:

Toni Bra dijo...

he seguido la aventura del cuaderno hasta el final,maravilloso cuaderno espero que todos sacamos alguna lección, aunque ser optimista cuesta un esfuerzo.Saludos y gracias por compartirlo tanto texto como imagenes

Rafa Navarro dijo...

Felicidades Tino por todo el esfuerzo empleado en escribir este diario, ha sido genial. ¿me puedes enviar la última foto en la lancha del práctico?
Gracias y hasta pronto.

Anónimo dijo...

Intentaré resumirlo. Gracias por contar esta historia.
Un cordial saludo. Jose A.!

Martin Gallego dijo...

Pues sí, hacer este diario debe haber sido un gran esfuerzo que agradecemos. Y el mensaje ha quedado claro, un cierto pesimismo flota en el ambiente...
Gracias!

Francesc Vera dijo...

Ens has tingut encandilats amb aquest quadern de bitàcola (mai millor dit). També jo trobe que has deixat ben clar el misatge. Gràcies per aquest relat impagable.

Santi Plana dijo...

Gracies Tino per compartir les teves experiències amb nosaltes, a partir d'ara el mar m'el miraré amb uns altres ulls.

Manel Luque dijo...

Para cuando el pròximo reportaje?
Gracias por compartir estas experiencias.
Saludos.

Begoña Castro dijo...

Ha sido muy bonito (re)vivir el trabajo en un buque oceanográfico a traves de ti, con tus inteligentes y graciosos comentarios e información precisa.
Ya hemos abusado bastante de nuestro planeta y sus recursos, y ahora nos toca cuidarle y mimarle como a un niño pequeño para que no le una pataleta y nos mande a tomar por saco.
Gracias por compartir tus experiencias Tino.
Un beso