Este fin de semana se celebró el Campeonato del Mundo de piragüismo en Banyoles. Competían setenta y cinco países y las medallas de oro y plata recayeron sobre los españoles Walter Bouzán, Álvaro Fernández por un lado y Jorge Alonso y Albert Corominas por el otro. Prácticamente esta noticia no tuvo ninguna repercusión en la prensa escrita excepto alguna escuálida reseña, faltaría más, en los periódicos deportivos. Y poco más, aunque también vestían "la roja". Me supo muy mal por ellos ya que el piragüismo es un deporte duro, bonito y requiere de un gran entrenamiento.
Allí estábamos, en la plataforma, junto a dos fotógrafos equipados con un material que ni yo mismo podría permitírmelo sin sacrificios. Ambos lucían la Canon más grande del mercado; un 300 mm f/2,8; un 80-200 f/2,8 junto a unos estuches con tantos accesorios y objetivos que ponían en peligro la flotabilidad del soporte en el que estábamos apostados. No pude por menos que escuchar su conversación. El uno le decía al otro:
-¿Tú eres profesional?
-Naturalmente que no. ¡Faltaría más!
-¡Ah! Ya me extrañaba. ¡Y es que de eso no se puede vivir...!
Yo andaba por ahí con un pequeño 16-85 mm f/3,5-5,6. El único objetivo que utilizo habitualmente con réflex y que compré expresamente para mi Nikon D-300. Uno de ellos le echó una mirada de pena, pero luego continuó hablando con su colega.
-Yo llevo disparadas siete mil fotos. Y todavía faltan las tres finales.
-Pues yo voy por las cuatro mil - le contestó el otro
-¿Trabajan con raw? - intervine yo, un poco escandalizado por las cifras que oía
-¡Pues claro! ¡Faltaría más!
-Pues menudo trabajo para editar - exclamé
Mi entrada picó la curiosidad de uno de ellos.
-Oye ¿tú lo haces para alguien? - preguntó mi interlocutor
-Sí, esas fotos las envío a National Geographic - contesté
-¡Ah! - me dijo. ¡Entonces solo debes saber hacer paisajes! Si quieres - y entonces es cuando me dio una tarjeta en la que tan solo figuraba un dominio acabado en "tk"- entras en mi web y si te interesan algunas fotos en alta me envías un correo. Mis hijos te las harán llegar por mail.
-A este paso creo que pronto seré tan aficionado como ustedes - respondí. Pero ya no me oyeron porque se acercaban las primeras piraguas y estaban los dos dale que te pego ensordecidos por el motor de sus Mark-5.
Seguí tomando mis fotos y, picado por la curiosidad, al llegar a casa, le eché un vistazo a la web de la tarjeta. Daniel tenía en Flick unas 25.000 fotografías de piragüistas. Todas a mi disposición aunque, eso sí, en cada una aparece unas aguas que dicen "derechos reservados".


