miércoles 26 de mayo de 2010

Leica M9

IMPRESIONES DE UN ESTRESADO TECNOLÓGICO

Por descontado que después de tres meses viajando ahora viene la parte menos glamorosa: sentarme durante días frente al ordenador que, por cierto, ahora va bien, una vez descubierto que la controladora me "borraba" mis discos duros -bueno, el ejecutor era el chekdisk- debido a que uno fallaba y revolucionó todo el sistema informático. Sí, ya lo sé, esto me pasa por no usar MAC; pero voy justo de tiempo y me da mucha pereza la migración. Soy de los que padece "estrés tecnológico".

Pero no es de informática de lo que quería hablaros, aunque hoy en día no tengo claro si soy fotógrafo o aficionado a los ordenadores, pero con mala pata. Varios amigos me han escrito preguntándome mis opiniones sobre la Leica M9. Aunque, por descontado, existen un montón de lugares más adecuados para ver estudios comparativos y opiniones más reputadas que lo que yo pueda contaros, como simple usuario os explicaré mi punto de vista.

Ante todo la M9 me ha devuelto la indescriptible sensación de tener en las manos una Leica. Me costó muchos años aprender a utilizarla. Las primeras imágenes con ella me salieron movidas, desenfocadas y lejanas. ¡Con lo fácil que era usar la Nikon! Sin afirmar que me convirtiera en un virtuoso, al cabo de tres años de utilizarla empecé a tener consciencia de la dificultad que representa, para conseguir una buena imagen, valerme tan solo de una velocidad de obturación, un diafragma y una caja metálica. Sin el apoyo de las inacabables prestaciones de una cámara réflex. Pero creo que empecé a comprenderla: las fotos están en la cabeza aunque, a más sencillez, mayor dificultad. Por eso, la impagable (nunca mejor empleado) sensación de sostener la nueva Leica, a que me refería al principio, podría resumirla así: silencio, discreción, control y un estado de concentración característico. Vamos, como si estuvieras en trance. Con ella tienes la posibilidad de ser un poco más "invisible" y tomar fotos de este estilo:

Recuperada pues, la sensación de fotografiar con ella, los considerandos técnicos poseen algunos grandes logros y temas que podrían mejorar bastante. El formato entero y la compatibilidad con la ópticas de siempre es el gran acierto. El factor ruido lo lleva bien, yo diría que hasta los 1000 ISO, aunque quizás 1.600 ISO serían aceptables. La sensibilidad automática también es una ventaja que permite fotografiar prácticamente sin pensártelo, dado que si llevas preajustado una velocidad, un diafragma y una hiperfocal adecuada, el disparo es rápido.

En contrapartida no es una cámara para tomar demasiadas fotos seguidas porque el buffer es más bien limitadillo. También tarda demasiado tiempo en grabar los datos, de manera que a veces te toca esperar un rato -que en medio de la acción se hace una eternidad- hasta que la cámara ha acabado con sus deberes y puedes visionar las imágenes en el respaldo. Te pones azul de rabia con tanto avatar... (chiste fácil y tonto, digno de mí).

¿Más pegas? Las baterías son caras y de relativa poca duración. El precio del cargador ni os lo cuento, dado que no hay fabricantes, que yo sepa, que proporcionen modelos alternativos más económicos.

Otra cosa que me fastidia es que no puedes visionar una secuencia de fotos en la cámara cuando amplias los detalles de la imagen. Cada una -faltaría más- puede explorarse con comodidad, pero para acceder a la siguiente hace falta volver al tamaño completo. Si, por ejemplo, has fotografiado una secuencia y quieres comprobar qué imágenes están más movidas mirando una zona determinada, tienes que ampliar una por una y hacer un esfuerzo para recordar la borrosidad de las demás.

En un comentario Rafa Navarro me rectifica y escribe: "Si cuando tienes ampliada una foto, presionas a la vez el boton play más la flecha de avance sí que puedes pasar a la siguiente foto manteniendo el aumento". ¡Qué bien eso de que los amigos te lean!

Si hace rato que no tomo fotos, a pesar que he desactivado la función de auto-apagado (que alargaría más la vida de las baterías) en ocasiones acaece que aprieto el disparador para tomar una foto inesperada... y la cámara no responde. Por esa pega he perdido algunas imágenes que, claro, imagino, estaban destinadas a ser las fotos de mi vida.

El vendedor me ha dicho que esa pega no es normal, pero ya sabéis lo que pasa con Leica: cualquier avería, la cámara a Suiza y un mínimo de cuatro a seis semanas sin ella. Por lo demás, sin novedad. Este fin de semana andaré por Pamplona, el que viene Valencia y luego Vietnam. ¡A ver si nos vemos!


lunes 10 de mayo de 2010

FOTONATURE SOBRE RUEDAS

CLASES MAGISTRALES CON NATIONAL GEOGRAPHIC

Kathy Moran, Julio Cabrera, David Griffin y Tino Soriano

Más de 200 personas procedentes de las islas Canarias y un 20 % de la península asistieron a las ponencias sobre fotografía que han tenido lugar estos días en Los Llanos de Aridane, la segunda ciudad de La Palma. Como en las Jornadas de la Garriga, todo salió a pedir de boca en esta primera edición del festival fotográfico. Los ponentes, profesionales con una gran experiencia, hablaron sobre su trabajo un par de horas, explicaron con detalle cómo se organizan y actúan sobre el terreno y respondieron las preguntas de los asistentes. Por descontado, los tímidos, aquellos con más reparo para elevar su voz en público, encontraron ocasiones de sobra para departir en privado con cualquiera de los ponentes, aunque en La Palma la gente es muy abierta y propensa a interaccionar con facilidad.

Las ponencias que crearon más expectativa entre los asistentes -quizás dos de las personas más influyentes del planeta en el siempre complicado tema de la edición fotográfica- fueron las intervenciones de dos residentes en Washington: Kathy Moran, jefe de redacción gráfica para temáticas de naturaleza y David Griffin, director de fotografía. Los dos trabajan juntos en National Geographic Magazine.

La intervención de Kathy versó en cómo explicar una gran historia en una sola fotografía. Para ello mostró una serie de portadas y dobles páginas de apertura aparecidas en la revista. Tuvimos el privilegio de contemplar material inédito, fotos “finalistas” candidatas en la selección final, y escuchar de propia voz los criterios que tuvo en cuenta para elegir la imagen definitiva. Como David, enriqueció su comunicación con algunos vídeos que mostraron el proceso de producción y de fotografías para National Geographic. De especial interés el trabajo de Joel Sartore y sus diseños sobre cualquier superficie que tenga a mano, para ilustrar el proceso creativo antes de tomar una foto. Kathy cerró su intervención con un documental en el que nos invitó a todos los asistentes a participar en la iLCP. Una liga de fotógrafos conservacionistas creada para preservar el planeta.

Kathy Moran

David Griffin empezó su intervención mostrando algunos hitos fotográficos conseguidos por National Geographic Magazine, mostró interesantes documentales de fotógrafos como Mike Nichols en acción y, sobretodo, reveló los detalles que esperaban todos los asistentes: de qué manera un fotógrafo puede conseguir trabajar para él.

David Griffin y Kathy Moran preparando su intervención

No es ningún secreto que se trata de una tarea difícil y complicada. Nos explicó como algunos profesionales han esperado diez e incluso quince años hasta que les ha llegado su oportunidad. Pero a grandes rasgos podríamos resumir ese apartado de su ponencia recordando que un fotógrafo con potencial para colaborar con National Geographic debería tener, como mínimo, una experiencia de cinco años publicando, ser perseverante para proponer con cierta regularidad –sin convertirse en un pesado impenitente- nuevas historias, o bien enviar por internet propuestas con temas personales avanzados para conseguir que la Sociedad Geográfica aporte los recursos necesarios con los que culminar su proyecto. Por descontado también hace falta un estilo personal, haber ganado varios concursos internacionales de prestigio, una página web impecable y, en cuanto a ser humano, talento, capacidad de innovación, flexibilidad, una curiosidad insaciable y compromiso con el mundo.

Kathy y David responden conjuntamente las preguntas de los asistentes

Como suele pasar en primavera, mientras el eficiente equipo de la Consejería de Medio Ambiente, organizadora del evento, instalaba la pantalla gigante en la que el sábado por la noche estaba previsto proyectar el audiovisual de Francisco Mingorance y la película “Kardelen” de National Geographic Channel, cayeron cuatro gotas. Al final el cielo se abrió y aunque a cubierto (en lugar de en la plaza del ayuntamiento como estaba previsto) vimos las proyecciones bajo un cielo tan estrellado como solo se puede admirar en la isla de La Palma.

La organización de esta primera edición del festival fue perfecta y me gustaría dar las gracias desde aquí a Julio Cabrera, consejero de Medio Ambiente, a todo el equipo coordinado por Laura Rodríguez que resolvió eficientemente hasta el último detalle, a Mar Pinero, de National Geographic Channel. Y también a Pilar Rumeu, la presentadora, a los ponentes Chema Formentí, Andoni Canela, José Benito Ruíz, Albert Masó, Francisco Mingorance, Juan Carlos Calvín, Eva van der Berger, Kathy Moran y David Griffin (citados por orden de intervención) por sus brillantes aportaciones al Fotonature 2010. Y finalmente mi agradecimiento más sincero a todos los asistentes, entre los que hubo conocidos fotógrafos españoles. Algunos, autores de blogs muy concurridos, igual os transmitirán sus impresiones.

Juan Carlos Calvín, Chema Formentí y Albert Masó

Posiblemente el festival tendrá continuidad, aunque quizás se abra a nuevas propuestas fotográficas, siempre en la línea de la naturaleza y el viaje. Anna Oliver, Juan Llantada y el Cabildo de La Palma están en ello. “Valió la pena el desplazamiento” nos dijeron al despedirse Kathy y David. "Ha sido uno de los Seminarios más memorables que hemos tenido". Vinieron desde Washington y se marcharon encantados, con ganas de repetir la experiencia, aunque tenerlos a los dos juntos estos días ha sido un privilegio excepcional.

Juan Carlos Calvín durante su intervención

Para finalizar otras dos noticias. La aparición de un reportaje sobre vudú en Haití, escrito y fotografiado por un servidor, en el número 32 de la revista Lonely Planet dedicado al Caribe, y un recordatorio del primer taller de esta temporada, el próximo sábado en IDEP.

Se trata de una aproximación al reportaje gráfico mucho más encaminada a la profesionalización que no las otras dos comunicaciones que daré próximamente en la provincia de Barcelona. Quedan todavía un par de plazas por cubrir. Confío transmitiros personalmente algunas de las cosas que he aprendido en La Palma, de boca de todos esos grandes maestros.