
Una de las frases favoritas de Robert Capa: “ahora ya solo hace falta esperar el milagro de última hora”. Después de dos años fotografiando el cáncer (podéis ver un audiovisual en la página principal de mi web con música de Paco Viciana) convenía un cambio de registro.
Y sucedió el milagro. Un encargo de la revista VIAJAR con el patrocinio de Air New Zealand me llevará alrededor del mundo los próximos dos meses. Mi primera idea fue desplazarme ligero, extremadamente ligero. Con una cámara, un par de objetivos y dos discos duros; pero escuché los consejos de Fran Simó y la lógica contundente de fotógrafos especializados en viajes como Ofelia de Pablo y César Lucas Abreu y, al final, he añadido a mi estuche un netbook que me permitirá hablar a través del Skype con la familia, cómodamente tumbado en la habitación, en lugar de vagar como alma en pena buscando ciber cafés o pidiéndole prestado el ordenata a las recepcionistas de los hoteles. Total cuesta lo mismo que un buen disco duro portátil y aporta 250 Gb.
Sin renunciar a la concentración que exige un viaje de esa envergadura miraré de colgar de vez en cuando alguna entrada en mi blog. La primera etapa es Hong Kong y luego me moveré por Extremo Oriente sin rumbo. He comprado un vuelo a Bangkok y desde allí, me dejaré llevar por el azar, como me gusta, ligero de equipaje para trabajar en algunas ideas. Creo que visitaré el norte de Laos y de Vietnam.
Luego, a partir del 2 de abril, proseguiré la vuelta del mundo propiamente dicha con paradas en Auckland, Rarotonga, Los Angeles y Londres. La idea sería hacerla en unas tres semanas pero arañaré unos días de propina para darle una oportunidad a lo imprevisible. El famoso milagro que esperaba Robert Capa.



