
Recién he regresado esta mañana de Washington, invitado a la reunión anual de fotógrafos y editores que convoca todos los años el National Geographic Magazine. ¿Para qué sirve este encuentro a principios de enero? Pues para que todo el mundo se ponga las pilas. ¡Qué percepción más diferente fuera de nuestro país! Aparte que este pasado año Image Colection consiguió aumentar las ventas de fotografías con respecto al ejercicio del 2008, las palabras más pronunciadas por Maura Multihill, directora de la agencia, durante la reunión previa que tiene lugar un día antes para hablar estrictamente sobre la comercialización de las fotografías fueron:
MONEY: “
Hacer la foto es lo más fácil de nuestro trabajo –comentó insistentemente Joel Sartore a dúo con ella, medio en serio medio en broma-
pero una imagen tiene que generar beneficios. Si no, nos sirve de poco… Nosotros hemos de ganar dinero y no siempre nuestras fotos preferidas son las más adecuadas”.
OPORTUNIDAD: Cualquier pequeño vestigio de mejora, desde el punto de vista norteamericano, encierra una gran posibilidad de negocio… si lo aprecias y sabes trabajarlo.
IDEAS: Cualquier buena propuesta es bienvenida por los editores. Eso sí, has de demostrar que tienes los conceptos claros y no vendes humo…
MARCA: “
Nuestro patrimonio son vuestras fotografías -afirmó durante su intervención Chris Johns, editor jefe de National Geographic Magazine. Y luego continuó:
Todos los fotógrafos han de esforzarse por desarrollar una mirada propia y eso redundará en beneficio de los lectores y, por lo tanto, de la revista” (Vamos, lo mismo que oímos por aquí).
ORGULLO: Pero no solo hacia nosotros, sino también por los éxitos de nuestros colegas. En un país tradicionalmente infectado por la envidia, como España, sería casi imposible el reconocimiento unánime que se aprecia en este vídeo tomado el día que Reneé Byer ganó el Pulitzer en el año 2007. En América se premia el buen trabajo (
sus fotos se muestran después del aplauso):
Y, finalmente,
FAMILIA como sinónimo de “
UNIÓN”. Precisamente el año pasado se suspendió el seminario porque los fotógrafos se negaron a aceptar las condiciones a la baja de los nuevos contratos. Se pusieron
TODOS de acuerdo y, al final, se pactaron unas condiciones aceptables para todo el mundo. ¿Sería posible esto en España?
¿Quién era el público invitado? Obviamente, algunas caras importantes me pasaron desapercibidas, pero ahí estaban, uno al lado del otro (los seguidores habituales de
National Geographic reconocerán nombres menos “populares” en esta lista aleatoria):

Robert Pledge y David Burnett (arriba, en la foto), Josep Koudelka, James Natchwey, Mike Nichols, David Allan Harvey, Michael Yamashita, Jodi Cobb, William Albert Allard, Alex Web, Rebecca Web, Ami Vitale, Peter Essik, George Steinzmer, Carolina Drakes, Peter Essik, Scoth Applewhite, Brenda Anne Kenneally, Vincent Mussi, Sissy Brimberg, Steve Winter, Annie Griffit Belt, Renée Byer, John Stenmeyer, Ira Block, Tim Laman, Chris Rainer, Lou Lesko, Michael Meldford, Joel Sartore, Jim Richardson, Jose Azel, Mauricio Handler, David Littschwager, Julie Blackmon, Stephanie Sinclair, Marc Seliger, Jonas Bendiksen, Steve Mc Curry (foto)

... además de editores como Chris Johns, David Griffin, Kathy Moran, Tom Kennedy, Kent Kobersteen, Dan Westergreen, Melissa Ryan, Bonnie Stutski, Steve Saint John, Molly Roberts, Jane Menyawi, Sadie Quarrie, Jean François Leroy… y así hasta llegar quizás al centenar, en el auditorio Grosvenor de la National Geographic Society.
Josep Koudelka entrevistado por Fred Ritchin
Reuniones como ésta son realmente productivas para todos. Aunque, obviamente, en menor escala, no iría nada mal que alguien se preocupase de organizar encuentros como éste en España. Quizás el Colegio de Periodistas, quizás una fundación, quizás una universidad… Eso sí, para reunir a gente verdaderamente representativa y con poder de decisión hay que ofrecer algo más que quejas en el sumario. Se trata de generar alternativas, compromisos, facilitar contactos en primera líneas entre fotógrafos, editores gráficos y redactores jefes, para salir de esta eterna crisis. Si no movemos la ficha, nadie va a hacerlo por nosotros.
Steve Saint John junto a una foto de Paul Nicklen