miércoles 29 de diciembre de 2010

SOS del Mar - 8


Marineros manipulando una draga de roca


Martes, 10 de agosto de 2010


Amanece magnífico pero enseguida aparece la niebla. Luego, el tiempo se torna cada vez más inestable. Se ensaya una draga de roca después de dos días, pero solo recogemos fango en el que se aparece algún coral y poco más. Consecuencias de la pesca de arrastre. No funciona el correo. El cansancio se acumula.

Dedico parte de la tarde a fotografiar el coral y a revivir mis tiempos de aficionado al macro. Bueno, yo le llamo coral, pero Mari Paz, la bióloga, me aclara, explica, documenta y suscribe que se trata de un Desmophyllum. sp (el “sp” significa que todavía tienen que confirmar la especie exacta).


Eugenio me ha regalado una moneda de 50 céntimos de euro sobre la que ha esculpido mis iniciales “FS”. “Tenga, para usted, para que se lleve un recuerdo de nosotros”. El sol ha salido unos breves instantes y ha teñido de rojo las nubes. Ha concluído la jornada y faltan chicas… Cooper y Andrew bajan a reclutar voluntarias para la clase de salsa que da dos días por semana Miguel, el jefe de máquinas. Se apunta Irene que, aunque va todavía coja, dice que necesita bailar. Son todos científicos, pero jóvenes. Además la monotonía de a bordo hay que combatirla.


Ha pasado otro día y se reúne en el laboratorio húmedo, que también es el espacio para fumadores, el grupo de siempre: Toño, Eugenio, Manu y Candela. Hablan de las cosas del mar. El primero cuenta como estuvo a punto de perder la vida embarcado en la pesca de la merluza. “Cuando estás virando (que quiere decir tirando) el aparejo, a veces entra lo que llamamos una “cucharada de mar”. La popa está baja y antes que tenga tiempo de subir de nuevo entra el agua. Yo estaba en el puente de mando y, cuando bajé, una ola me elevó como si nada por encima de la cubierta y me arrojó al mar. Por suerte me pude aferrar a una de las puntas del garampin (un ancla auxiliar) y me salvé. Cuando me encontraron no era capaz de andar, de tanto miedo que había pasado”.


-“Ya veréis cuando vayáis al “Gran Sol” – apostilló Eugenio. “Aquello sí que es oleaje, y no esa mar plana que hay por aquí…” Al final conseguirá acojonarme…




Miércoles, 11 de agosto de 2010

Otro día tranquilo. Me ensucio de barro hasta los tuétanos intentando tomar una foto de los chicos que manipulan la Mega Box Corer, la draga que sube muestras del fondo del mar. Por la mañana, a las 9, se tira una draga de roca. Aparte de otro pobre pescado enganchado en las redes solo obtenemos barro. Busco la misma foto en cada ocasión. Intento captar el mogollón de científicos y marineros trabajando, cada uno en su sitio. Al final, algo saldrá.

Por la tarde aparecen de nuevo los calderones. Había por los menos una veintena a la vista, aunque se mueven en manadas de un centenar. A menudo los ves nadando o, mejor dicho, asomando el lomo, de tres en tres. Imagino que papá, mamá y su retoño.

Después de once días se me ocurre cómo he de fotografiar al grupo que se dedica a extraer del fango de las profundidades las muestras para los biólogos. Me pongo en ello y consigo una buena imagen de los guantes en el barro, pero me quedan perdidos los pantalones y las botas. Los científicos me invitan a una cerveza de contrabando para mostrarme su agradecimiento por mi interés.


El mar es el lugar ideal para un crimen perfecto. No quedan testimonios y, por eso, tenemos la ineludible misión de salvarlo. Los estragos por el uso de tecnología punta que detecta los ahora exiguos bancos de peces; la sobreexplotación que ha condenado a desaparecer a las especies más comunes; la devastación del fondo del mar por los abusos de la pesca de arrastre; la impunidad que permite que hasta un ochenta por ciento de los seres vivos capturados se devuelvan muertos al agua por que no se pueden comercializar, nos obliga a movilizarnos para acudir al SOS del mar.




4 comentarios:

RAFA PÉREZ dijo...

Estoy siguiendo con verdadero interés tu Cuaderno de Bitácora. A la calidad acostumbrada de las fotos y los textos se une el hecho de aprender y la preocupación por el mar, ese escenario para un crimen perfecto.
Un abrazo.

Tino Soriano dijo...

Gracias Rafa. Tú y yo nos veremos en una isla próximamente. Ya ha salido el programa de Fotonature
http://www.fotonaturelapalma.com/
Siempre es un placer encontrarte de nuevo

Jordi Busqué dijo...

Tino, esta vez casi no sacaban bichos, pero las fotos que nos has enseñado en otras entradas donde se veían montones de animales me dejan con la pregunta. Todas esas "muestras", ¿acaban muriendo o las miden lo suficientemente rápido para devolverlas al mar con vida?

Tino Soriano dijo...

El problema del mar es que, hagas experimentos o pesques, un setenta por ciento o más de los seres vivos pescados son devueltos al mar... sin ella. Los que permenecen en el barco, por descontado, también la perdieron. Más adelante entraremos en estos temas.