miércoles 23 de junio de 2010

De donde los dragones

HALONG BAY EN EL "JASMINE"

Todos tenemos sueños y uno de los míos era conocer de primera mano esa bahía cercada por las aguas del golfo de Tonkin, surcada por más de dos mil pequeñas islas, que asemejan el dorso de un animal mítico de Oriente. Ha Long quiere decir "el lugar del descenso del dragón".

La carretera desde Hanoi no es tan pesada como cuentan las guías. Una vez más, las motos y sus curiosas cargas capaces de sorprender al más bregado hacen que el camino sea más corto de lo previsto, entretenidos en fotografiar desde la ventana.

Luego la magia de la noche. Islas en forma de pan de azúcar, escenario de épicas batallas y de historias cinematográficas maravillosas. El crepúsculo, desde la terraza del camarote, nos regala la atmósfera adecuada. Un azul eléctrico con sabor oriental.

Al cabo de pocas horas la tormenta. Los truenos desvanecen la oscuridad pero las pequeñas embarcaciones locales prosiguen inmutables su travesía a la busca de calamares. Esa noche seguro que la pesca será buena, atraídos por el fulgor de las bombillas de tungsteno y el resplandor del cielo.

Amanece y algunos pasajeros practican Tai-Chi antes de embarcarse hacia pequeñas playas perdidas entre 1.500 km cuadrados Patrimonio de la Humanidad. Es un placer constatar esa circunstancia por que, afortunadamente, la UNESCO consiguió frenar las maniobras de las mafias que querían expoliar los mejores islotes para construir viviendas de lujo y transformar esa bahía en el patrimonio de algunos pocos. A esos sí habría que pescarlos.

Al atardecer visita a poblados de pescadores que flotan en el mar, resguardados por las paredes cortadas a pico de montañas inexpugnables. Los sombreros cónicos vietnamitas les protegen de un sol de justicia. Falta poco para el anochecer. Tiempo de recoger las barcas y enfrentarse a una nueva tormenta. Todos los climas posibles en ese par de días.

Quedan muchas anécdotas en el tintero. Cuevas maravillosas, como las "grutas de la Sorpresa". Experiencias interesantes y hasta aconsejables para digerir el marisco: navegar en kayak por los recovecos de Ha Long, los baños en aguas templadas y la ausencia total de señal de telefonía y televisión. No hay internet. La comunicación sólo es posible cara a cara aunque el vietnamita es un idioma endiablado para un europeo. Menos mal que nos queda la sonrisa para romper barreras.

Foto de Fernando Martínez

3 comentarios:

Marcelo Caballero dijo...

Muy bonitas las imágenes y la cronica de tan bello lugar!!

Arístides dijo...

Un placer seguir tu viaje. Me alegra saber, por tu magnífica crónica, que la bahía de Halong sigue siendo patrimonio de Todos (estuve por allí en 2005). Es un auténtico bálsamo sobre todo si se acaba de visitar la trepidante Hanoi. Recomendables el paseo en kayak, las cuevas y las vistas desde lo alto de la isla de Cat Ba. Un saludo

Òscar Domínguez dijo...

Hola Tino. Interesante relato y mejores imágenes con esos azules intensos...Un saludo también desde Vietnam...